Basta con echar un vistazo al hashtag #ESMO14 para hacerse una idea de la indignación de los defensores de pacientes (Patient advocates) y periodistas con el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO). La razón: se les ha prohibido el acceso a las conferencias en las que se anuncian las últimas novedades en investigación sobre el cáncer. Pueden estar presentes en el congreso, pero no tienen acceso al conocimiento. Las críticas las dirigen a ESMO, pero la Sociedad que agrupa a los oncólogos europeos afirma no ser responsable de esta situación.

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Las autoridades de la comunidad autónoma y el Colegio de Farmacéuticos de Madrid se escudan en la la normativa que prohibe la publicidad de medicamentos de prescripción para no dejar entrar a todas las personas que no sean oncólogos en las sesiones del congreso. “Se trata de una interpretación llevada al extremo que no tiene ningún sentido”, afirma el periodista experto en la industria farmacéutica Miguel Ángel Tovar y autor del conocido blog Blogaceutics. “La información que se presenta en ESMO no es publicidad sobre medicamentos, es absurdo cerrar el paso al conocimiento a pacientes y periodistas. Da una imagen muy negativa del país”, ha explicado a Patient Power Miguel Ángel Tovar.

 

 

Se da la paradoja de que cada comunidad autónoma hace su propia interpretación de la ley y esta prohibición de acceder a la información en los congresos médicos no se ha producido en otros eventos celebrados en España. Hace unas semanas, en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (#ESCCongress) que se celebró en Barcelona, pacientes e informadores tuvieron libre acceso a las presentaciones.

 

Rolf A. Stahel, presidente de SEOM, ha explicado en una entrevista con el periodista y fundador de Patient Power, Andrew Schorr (@andrewschorr), que ESMO “tiene que cumplir la ley que establecen las autoridades locales”. En el último congreso de la Sociedad, celebrado en Amsterdam en 2013, periodistas y pacientes tampoco tuvieron acceso a las presentaciones.

 

“No tiene ninguna lógica la situación del congreso de ESMO en Madrid. Un periodista no puede entrar en las sesiones pero después entrevistará a un oncólogo que le dará esta información. Esta limitación podría tener consecuencias negativas: las sociedades médicas quizás se plantearán en un futuro si quieren organizar congresos en estas condiciones”, ha dicho Tovar.